La
obra del Maestro y el Robot del Autor José Antonio del Cañizo nos describe un
pueblo pequeño blanco, de paredes encaladas y rojizas tejados de tejas
viejas, donde nadie hubiera imaginado que pudiera ocurrir lo que ocurrió.
Se ve desde lejos allá amarrado en todo lo alto Peñas Bravas, unos montes
pedregosos que dominan el valle y donde solo algunos almendros ateridos, unos
pocos algarrobos copudos y un puñado de higueras tortuosas ofrecen
algún punto a los hombres que allí habitan. Bueno: hombres, lo que se
dicen hombres habitan ahí más bien pocos niños y niñas, muchachas y muchachos
si quedan unos cuantos pero sus padres y madres tuvieron que ir a buscar
trabajos a un país lejano, viajando día y noche olvidándose del sol y los
olivos, los granados en flor y los limosneros, dejando atrás a su familia.
Los
alumnos de la escuela tenían un profesor llamado don Nicomedes que
había llegado a la aldea a esperar tranquilamente su
jubilación. Como el maestro estaba avanzado de edad se cansaba al hacer los recorridos que
eran parecidos a excursiones, el profesor aprovechaba los recursos de la
naturaleza para impartir sus clases. El maestro hacia aires respiratorios para
recuperar el aliento y los alumnos lo imitaron mientras jugaban platicaban y
reían. Entonces Rafa, y Quico rompieron la tranquilidad y
se estaban peleando. Algunos compañeros los animaba mientras algunos más los
intentaba separar. Hasta que el maestro los separo y les dijo que dejaran de
pelear y que se fueran a comer.
Después
pusieron la comida que todos llevaban y dijeron que todo era de todos y
empezaron a comer porque tenían que recuperar las fuerzas al ir al castillo. Entonces Elisa empezó
a hablar de la ausencia de los padres, pues los padres y madres se fueron de Villamadruco de
Todo lo alto a conseguir un empleo. Elisa empezó a contar de cuando
era pequeña y la gente del pueblo empezaba a bajar a Villamadruco de
Todo lo Bajo y que ella bajaba con sus padres porque le gustaba ver el pueblo
desde lejos porque era muy bonito y muy blanco que a ella le parecía que era
una mancha de nieve. Jacobo dijo que el también bajaba con sus padres
pero a él no le parecía una mancha de nieve porque no la conocía y ni siquiera
había conseguido soñar con ella. Uno de los niños menores hecho una
pequeña risita y Elisa lo calló con la mirada. El maestro le pregunto
que a él que le parecía el pueblo y Jacobo le dijo que una paloma
blanca que estaba posada en el monte y que extendía sus alas y le comento que
una noche soñó con ella, el profesor le pregunto que soñó y Jacobo le
dijo que el volvía con sus padres y subían en el monte y veían al pueblo y de
pronto le pareció sentir un pequeño temblor y vio que la paloma se desplazaba
al elevarse y voló hacia el valle como buscando un lugar donde posarse y él
estaba alegre pero después se despertó.
Se
quedaron todos unos momentos en silencio cuando el maestro interrumpió y dijo
que tenían que llagar al castillo así que se levantaron y empezaron a caminar.
Mientras
el narrador contaba la historia probablemente un lector interrumpió
preguntando que si los alumnos estaban de excursión y el narrador le dijo que
no que en Villalmadruco de Todo lo Alto así solían ser la clases desde
que el profesor Don Nicomedes daba las clases ahí y era pasear por el
campo recoger leña coleccionar minerales subir a las ruinas del castillo hablar
sobre historia el lector pregunto, qué era de lo que hablan en la historia y el
narrador le contesto que normalmente todo lo que hablan era historia pues se la
pasaban hablando de cómo era su pueblo cuando ellos estaba pequeños y sus papas
estaban ahí. Los alumnos hacían trabajos manuales como vasijas prehistóricas.
El maestro decía que había sido profesor en algunas ciudades y se dedicaba unas
horas a la semana a trabajos manuales y al morir su esposa que también era
maestra, Él se quedó muy triste y decidió trabajar en un pueblo pequeño a
esperar su jubilación.
Un
día fue una inspectora al pueblo a ver la escuela como los alumnos de ella
llevaban el mejor promedio en artes que todas las demás y le pidió al maestro
que le enseñara las artesanías que los alumno habían hecho, el maestro le
dijo a la inspectora que la mayoría de las cosas que tenían era hechas por los
alumnos como una jarras con las que les sirvió un vaso con agua etc. el maestro
le dijo a la inspectora que si por favor le podía mandar una estufa para que en
las épocas de frio para que no se congelaran y durante toda la inspección se lo
estuvo recordando. La inspectora preguntaba si habían hecho trabajos por
ejemplo de papel mache y el maestro le cambia el tema después el maestro le
explico que los niños tenían excelentes calificaciones en artes porque no solo
sabían como se tenían que hacer las cosas sino sabían como hacerlas a
diferencia de sus alumnos pasados que tenía antes de llegar a Villalmendruco de
lo Alto y que él cuando llegó al pueblo no tenía idea de cómo se hacían las
cosas pues había leído sobre ella y sabía lo que eran pero no las sabía hacer y
gracias a los niños y la demás gente del pueblo aprendió a hacerlas por ejemplo
blanquear las paredes y por los motivos de saber hacer las cosas como jarras o
blanquear las bancas y hacer carpintería eso eran manualidades y era
la razón de que los alumno llevaran tan buenas calificaciones.
La
época de invierno la pasaron sin estufa pues la estufa que le habían encargado
a la inspectora no había llegado y tuvieron que estar resistiendo el frío.
Al terminar
el invierno llegaron unos trabajadores a construir la escuela y al
parecer a los niños no les parecían la construcciones y a las
personas del pueblo no les parecían las construcciones y el mudo que
era el tío Cosme estaba todo espantando y entonces empezaron a
preguntarle que había le preguntaron sobre elefantes y el negó con la cabeza
también le preguntaron por gigantes y también lo negó luego preguntaron que si eran
los tanques esta vez no negó las personas del pueblo empezaron a gritar
emocionadas ¡los tanques! ¡Los tanques!
Las
personas de los tanques preguntaron que si era Villalmendruco de Todo
lo Alto y dijeron que si luego preguntaron por la escuela y les dijeron dónde
estaba, ellos rápido se fueron a construirla.
Un
día llego al maestro un comunicado del ministerio en el cual le informaron que
ahí iban a hacer la nueva escuela.
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En
una segunda ocasión llega un nuevo comunicado, del Ministerio, al maestro Nicomedes en
el que le decían que la escuela ha sido elegida como escuela-piloto y
que la educación estará a cargo de un nuevo maestro que traerá técnicas ultra
modernas que el continuaría en su puesto en la viejas escuela existente y que
no podrá interferir en la enseñanza que impartirá el nuevo profesor en el nuevo
edificio y que deberá guardar absoluta discreción los alumnos y la gente
del pueblo y que la nueva escuela será un experimento y si hay éxito se
ampliara por todo el país, la construcción de la escuela
término y el maestro Nicomedes cayó enfermo y sus alumnos que lo
querían mucho se turnaban para atenderlo.
Por
fin llego el día esperado con el nuevo maestro, un robot, fue un acontecimiento
inesperado. Está compuesto de tres cilindros, y cinco brazos articulados;
invito a todos a pasar a la escuela.
Poco
tiempo después, todo este proyecto se encontraba en marcha, con una tecnología
inimaginable, y poco tiempo más tarde, todos los habitantes del lugar controlados
por el robot a través de unos objetos denominados prismas; todos menos el
maestro, el soñador del pueblo, Jacobo, y el mudo: el tío Cosme.
Estos tres personajes serán los encargados de descubrir el pastel, a través de
la escucha de una conversación entre los robots, y a raíz de ahí,
quitan los prismas a todos los habitantes mientras duermen, y consiguen
librarles del hechizo que les estaba deshumanizando, gracias a la supremacía
del amor, que vendría representada por el gran amor que se tenían don Nicomedes y
su esposa, y es esto lo que hace que al poner el cuadro encima del baúl de los
prismas, el control que ejercían estos sobre los habitantes se desmorone.






